miércoles, 10 de mayo de 2017

CONVOCATORIA JUEVERA, JUEVES 11 DE MAYO NOS CONVOCA LA AMIGA NIEVES DESDE SU BLOG MATICES EN LA VIDA

CONTRATO DE PALABRA




 -         Como la mayoría de los de León, soy un hombre de palabra.


Don Matías hablaba escudriñando de arriba abajo a su futuro yerno justo un mes antes del día en que este daría el sí ante el altar. Carmen, la más pequeña de sus cuatro hijas, rompiendo la tradición que hasta ese día habían cumplido escrupulosamente sus hermanas iba a casarse con Pepe un muchacho alto, moreno y guapo, pero sobre todo malagueño. Y esta era la cuestión que más preocupaba a Don Matías quien había hecho todo lo posible por que sus otras hijas se casaran con hombres nacidos en los pueblos de los alrededores.

-       -   Yo aunque seas andaluz – continuó el viejo – voy a darte mi voto de confianza. Si a mis otras hijas les he comprado a cada una su casa, vosotros no vais a ser menos. Nada de alquileres que a mí el dinero no me falta y lo hecho por tres también lo puedo hacer por cuatro.

Pepe, a pesar de su carácter dicharachero no era capaz de decir una sola palabra, Carmen su novia, ya le había advertido del mal humor de su padre y que nunca, bajo ningún concepto se le podía contradecir.

-      -   Ahora, de la misma forma que yo te doy mi palabra de que mientras yo viva no os va a faltar de nada, quiero también tu palabra, la misma palabra que en su día exigí a cada uno de mis otros yernos.

-        -  Usted dirá……..yo por cumplir, lo que usted mande – dijo Pepe intrigado por lo que su futuro suegro le podía pedir.

-         -Yo soy un hombre a quien le gusta mantener las tradiciones- le dijo el viejo- si por algo se me conoce en el pueblo es por eso. Pues a lo que vamos, quiero que el día que yo me muera, entre mis cuatro yernos llevéis sobre vuestros hombros mi ataúd hasta el cementerio.

Pepe, estiro su brazo sin dudarlo y estrecho con fuerza la mano de Don Matías.

-      -    Tiene usted mi palabra –  pensó que tampoco era tanto y además recibiría mucho más a cambio por seguir una tradición.

Con un gesto tan simple, la nueva pareja pudo aposentarse y vivir en una casona enorme a las afueras de la ciudad. Durante los meses que siguieron, Pepe llego a hacer buenas migas con su suegro, a este, de un carácter duro pero a la vez socarrón le costó poco descubrir los entresijos del carácter andaluz, tampoco a Pepe le fue difícil llegar a descifrar aquel humor negro y sutil con el que respondía  su suegro ante cualquier cuestión.

No pudo conocerlo mucho más ya que el anciano murió de repente poco antes de que se cumpliera un año de la boda.

Siguiendo la tradición, el difunto fue preparado en su propia cama y en la casa del pueblo y  ante el inmenso dormitorio fueron desfilando familiares, amigos y vecinos venidos de la mayoría de los pueblos de los alrededores. Cuando Don Matias fue colocado en el ataúd y este cerrado, Pepe observo consternado como llegaba un coche de la funeraria.

-        -  Pero – dijo en voz alta para que lo oyeran el resto de los yernos – yo tengo entendido de que todos dimos nuestra palabra de que lo llevaríamos a hombros hasta el cementerio.

-       -  Este andaluz es tonto o ¿se lo hace? – oyó decirse uno a otro entre los cuñados- no sabes tú que el cementerio del pueblo queda a tres kilómetros cuesta arriba.

De nada sirvieron sus quejas ya que cuando se dio cuenta el ataúd ya estaba colocado dentro del coche fúnebre. Y así fue como salieron de la casa, en primer lugar el coche de la funeraria seguido por la estrecha carretera de una hilera de coches que parecía fueran en procesión. Pepe los seguía casi en último lugar, desconcertado y con un amargo sabor de boca, fue empezar a subir la cuesta que comenzó a salir una enorme humareda del coche funerario.

-     -    Este coche no tira – dijo ya fuera del coche el conductor.

-      -   Pues llame y que traigan otro – fue la respuesta de Andrés el yerno casado con la hija mayor.

Parecíera que un ser superior se hubiera confabulado con Don Matías ya que no hubo forma de conseguir un coche fúnebre de sustitución, así que no quedo otra que coger el ataúd entre los cuatro yernos y subir en aquella calurosa tarde de julio poco a poco y despacito camino del cementerio. Mientras Pepe, acostumbrado a esos quehaceres como antiguo costalero, se reía para sus adentros al compás de una risa burlona que parecía filtrarse a través de los arboles camino del cementerio.


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13 comentarios:

  1. Que bonita historia me encanto además pareciera que las meigas se confabularon para que la última voluntad se cumpliera ...
    Un abrazo y feliz semana.

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  2. Hay veces que los caminos dan vueltas...pero al final llegan.
    Besos.

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  3. Ese yerno sí que entendió lo que significa el valor de la palabra!linda historia. Un abrazo

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  4. Me ha gustado este relato. Tiene mucho sobre la naturaleza humana.
    Besos.

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  5. Hola. Muy ilustrativo tu relato. Me ha gustado.
    FEliz finde.

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  6. Un cuento precioso, y es que el que ríe el último ríe mejor, y eso les pasó a los yernos.
    Un abrazo

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  7. Y al final fue el único en que insistió en cumplir la promesa, que los demás tuvieron que cumplir por las circunstancias.
    Me gusta el humor del relato.

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  8. Ya escribiste sobre ella, te recomiendo la historieta de Duality


    http://kebondi.blogspot.com.ar/2017/05/duality-la-mujer-de-sus-suenos-guion-el.html#comment-form

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  9. No me gusta que el suegro le pusiera peros al malagueño, ¡vaya con el hombre! que tenía contra los andaluces?, pues se fastidió que fue el único yerno que lo llevó si refunfuñar hasta el cementerio.

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  10. Me gusto la proposición de Don Matías. Si va regalar casa y les ofrece que no les va faltar nada, creo que seria lo unico con lo que podrían agradecer su regalo, sin importar los kilómetros, total sería solamente una vez. Sea como sea, el señor se salio con la suya. Bien contado.
    Beso

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  11. Muy buena historia u muy bien narrada.
    Besos

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  12. Muy buena historia u muy bien narrada.
    Besos

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  13. Me ha encantado tu relato juevero, querida MOLI.

    Besos enormes.

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